Hoy es copresidente del Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones, además de miembro del Comité de Honor de la Coordinación Internacional para el Decenio de la no-violencia y de la paz y presidente de la Fundación Cultura de Paz. Pero además de otros muchos cargos que acumula en su trayectoria, la figura de Federico Mayor Zaragoza tiene un significado especial para Lanzarote, ya que durante su mandato como director general de la Unesco, la isla fue declarada Reserva de la Biosfera. Con motivo del Día de la Paz, Lanzarote Media habló con él de éste y otros asuntos.
¿Como ve el actual escenario de las relaciones humanas en el Día de la Paz?
Lo veo con esperanza. Esta enorme crisis, que no es una crisis financiera únicamente, sino que es una crisis de la democracia, es una crisis ética, es una crisis, medioambiental, es una crisis alimenticia y todo esto viene, porque en un momento determinado los países mas poderosos de la tierra, abandonaron las Naciones Unidas, que es la Democracia a escala mundial, y constituyeron una plutocracia, es decir, un grupo de ricos. El G7, el G8, que en lugar de reunirse con todas las naciones de la tierra, pensaron que ellos podrían dirigir el mundo. Ya no se basaban en los derechos humanos, ya no se basaban en la justicia y la paz, se basaban en las leyes del mercado. ¡Mire usted que disparate!
Entonces hubo unas personas, entre las que me cuento, que vieron con absoluta claridad que se cumpliría el proverbio que Don Antonio Machado escribió: “Es de necios confundir valor y precio”. Fueron necios y confundieron los valores con los precios, y entonces la situación es enormemente critica, a escala mundial, europea, nacional… Pero tenemos esperanza. ¿Y por qué tenemos esperanza? Porque toda crisis es una oportunidad de cambio radical, es una oportunidad, como decía Hoderling, de inflexión, de salvación. Y por tanto yo estoy seguro de que en estos momentos, la conciencia global nos llevara a exigir que vuelvan a ponerse en el centro de la política, a todos los niveles, los derechos humanos. Que sea la justicia social la que prevalezca y no las leyes del mercado. Esto, junto con lo que representa el presidente Obama, hace que estemos en un momento de esperanza.
¿Cómo ve la presidencia de Obama en este marco de relaciones mundiales y qué opina de la idea de hacer algunos reajustes en las Naciones Unidas, como ha planteado su representante ante la Onu, Susan Rice?
El diseño de la ONU fue hecho por un gran presidente norteamericano, Roosevelt, en el año 44 y en el año 45, cuando inician su andadura las Naciones Unidas, dicen “nosotros los pueblos”, no dicen “nosotros los estados”. O “nosotros los gobiernos, nosotros los pueblos de la tierra hemos resuelto construir la paz, evitar a nuestros hijos el horror de la guerra”. ¡Fíjense que maravilla!
Sin embargo, lo cierto es que los países han ido marginando las Naciones Unidas, que se han convertido en una especie de agencia humanitaria, de institución internacional a la que se recurre en determinados momentos. Y ahora estoy totalmente de acuerdo con la señora Susan Rice, junto con lo que representa el presidente Obama de retorno a la legalidad internacional, de eliminación lo más rápidamente que se pueda de Guantánamo, todos estos lugares de vergüenza, de tratamiento inhumano donde no se tienen en cuenta los acuerdos de Ginebra. Todo esto tiene que empezar a producirse dentro de la legalidad internacional y yo estoy muy esperanzado con la actitud que está teniendo en los hechos y no solamente en las palabras el presidente Obama.
¿Cómo interpreta que la señora Rice presente sus cartas credenciales proponiendo contenidos de colaboración explicita con las Naciones Unidas, y el señor Obama no asista a Davos?
¡Es que lo de Davos ya esta bien, eh¡ ¡Ya esta bien! Hace un año los señores que se reunieron allí y que ahora vuelven a reunirse, fueron incapaces de alertar y decir: “¡Ojo!, que lo que va a producirse es muy grave, que estamos sobrepasando todos los limites”. Nadie lo dijo pero todo el mundo lo sabía. Que no me digan que no lo sabían, lo sabíamos aquellos que no estábamos relacionados directamente con temas económicos… Y era lógico. No se puede sustituir la justicia social y las prerrogativas de gobierno por la autorregulación de estas inmensas fortunas que están privatizadas y que permiten el tráfico de armas, de drogas, de patentes, de personas… ¡de personas! Paraísos fiscales, etcétera. Ahora que no me digan que no lo sabían. Por eso, yo también le pido al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, que ahora por favor nos dejen una temporada tranquilos, porque se pasan la vida solamente haciendo análisis catastrofistas, cuando han sido incapaces de cumplir con su misión, que es precisamente de prever, de anticiparse, de tener exactitud prospectiva, que hubiesen podido evitar tanto sufrimiento y tantas situaciones graves actuales.
Yendo de lo universal a lo particular, ¿qué podemos hacer cada ciudadano, cada habitante de esta tierra, para caminar dignamente por ella en este siglo XXI?
Mire, yo creo que ahora es el momento de ser ciudadanos y dejar de ser súbditos. Hemos sido súbditos, hemos estado de espectadores. A ver qué hacen, a ver qué dicen, a ver qué pasa… Y nosotros de espectadores impasibles. Ahora tenemos que pasar a ser actores, tenemos que participar, tenemos que actuar. Y para eso, tenemos que tener nuestras propias reflexiones y tomar nuestras propias decisiones. ¿Qué eso de estar siempre actuando, en virtud de lo que nos dicen en un partido determinado o en unas creencias determinadas? ¡No, no! Cada ciudadano tiene que ser él mismo. En esto consiste la educación. La educación que, en inmejorable definición de Francisco Giner de los Ríos, es “dirigir la propia vida”. Ser uno mismo y por tanto participar. Antes no teníamos tantas posibilidades, pero ahora tenemos una moderna tecnología de la comunicación, internet, sms, televisión… Podemos ser ciudadanos que participan y que están proponiendo a los gobiernos permanentemente sus puntos de vista, para que los gobiernos, si son genuinamente democráticos, actúen en consecuencia y reflejen la voz popular en las medidas que adoptan. Porque la democracia no se trata de que cada cuatro años nos cuenten en unas elecciones para ir a votar. No, la democracia consiste en ser permanentemente tenidos en cuenta y por eso estoy muy esperanzado, porque por primera vez los ciudadanos podemos ser ciudadanos plenos y no súbditos impasibles, indiferentes y resignados.
Pues mire, precisamente la Paz no es el resultado de este perverso proverbio: “si quieres la Paz prepara la guerra”. La Paz es el resultado de una actitud permanentemente de construcción de la Paz, la Paz en uno mismo, en su entorno, en su casa, en la escuela, en el trabajo, en tu pueblo, en tu nación. Ayuda a construirla, pon en el centro de tu quehacer cotidiano los derechos humanos… Entonces sí, serás un constructor de la Paz. Entonces estarás favoreciendo que el horizonte de tus hijos y de las generaciones venideras sea más luminoso. Con respecto a esta iniciativa de proponer a Lanzarote primero y luego las demás Islas Canarias como “Zona Internacional para la Cultura de la Paz”… ¡entonces sí serían ya definitivamente las Islas Afortunadas! Serían un espacio de paz, un espacio de cultura de paz, donde todos aquellos que se encuentran en situaciones de turbulencias, de conflicto, pudieran saber que en Lanzarote, en las Islas Canarias, tienen un espacio de encuentro, de conversación, de conciliación, un lugar de encuentro para La Paz. Y por supuesto, el proyecto tiene, absolutamente, todo mi apoyo y colaboración, para que Lanzarote sea Zona Internacional para la Cultura de la Paz. Esperamos que se pueda hacer pronto esta esplendida realidad. Serían ustedes un ejemplo, además de vanguardistas y pioneros en los caminos de la Paz.
VALENTÍN OLIVEROS
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